PARTE 2: EL NIÑO PASÓ FRENTE A LA LIMUSINA… Y EL MILLONARIO ORDENÓ DETENERSE

PARTE 1

Los vehículos avanzaban lentamente por la avenida.

La gente observaba desde las aceras.

Entonces un niño apareció pedaleando una vieja bicicleta.

Nadie le prestó atención.

Hasta que pasó junto a una lujosa limusina negra.

Dentro viajaba uno de los empresarios más conocidos de la ciudad.

El hombre miró por la ventana.

Y de inmediato golpeó el cristal.

—¡Detengan el coche!

El conductor frenó bruscamente.

Los escoltas se alarmaron.

—¿Qué ocurre?

Preguntó uno de ellos.

Pero el empresario ya estaba bajando del vehículo.

Sin apartar la vista del niño.

El pequeño seguía avanzando.

Como si no hubiera notado nada.

Entonces el empresario gritó:

—¡Espera!

El niño se detuvo.

Giró lentamente.

Y el empresario quedó completamente inmóvil.

Porque el colgante que llevaba el niño era exactamente igual a uno que había desaparecido veinte años atrás.

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PARTE 2

La calle quedó en silencio.

Los escoltas observaban confundidos.

El empresario se acercó lentamente.

—¿Quién te dio ese colgante?

Preguntó.

El niño sujetó el colgante contra su pecho.

—Mi abuelo.

Respondió.

El empresario palideció.

—¿Cómo se llama?

El niño mencionó un nombre.

Y el empresario sintió que las piernas le fallaban.

Porque conocía perfectamente ese nombre.

Entonces el niño abrió el colgante.

Dentro había una fotografía.

El empresario la tomó con manos temblorosas.

Y dejó de respirar.

Porque aparecía él.

Mucho más joven.

Junto a una persona que llevaba décadas buscando.

Entonces giró la fotografía.

Y encontró una nota escrita a mano.

Solo una frase.

Pero fue suficiente para cambiarlo todo.

FIN.

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