PARTE 1
El bastón real golpeó el suelo.
La celebración acababa de comenzar.
Cientos de invitados llenaban el gran salón.
Entonces apareció un hombre desconocido.
Vestía ropa sencilla.
Y llevaba un enorme barril de madera sobre la cabeza.
Las risas comenzaron de inmediato.

Los nobles señalaban.
Los músicos dejaron de tocar.
Incluso el príncipe sonrió.
—¿Esto es una broma?
Preguntó.
Pero el desconocido no respondió.
Simplemente avanzó por la alfombra roja.
Paso a paso.

Hasta quedar frente al trono.
Las risas continuaron.
Entonces apoyó una mano sobre el barril.
Y mostró un antiguo medallón.
El rey se levantó de golpe.
Porque reconoció inmediatamente aquel objeto.
Y nadie lo había visto desde hacía décadas.
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PARTE 2
El salón entero quedó en silencio.
El desconocido sostuvo el medallón frente al rey.
Las manos del monarca comenzaron a temblar.
—Eso es imposible.
Susurró.
Los invitados se miraban confundidos.
Nadie entendía nada.
Entonces el hombre giró lentamente una pequeña cerradura oculta en el barril.
CLICK.
Todos avanzaron para mirar mejor.
El príncipe parecía incapaz de apartar la vista.
Pero antes de abrirlo por completo…
El desconocido sacó una fotografía antigua.
La colocó frente al rey.
Y el rostro del monarca perdió todo el color.
Porque aparecía junto a una persona que oficialmente jamás había existido.
Y en la parte trasera de la fotografía había una nota escrita con su propia letra.
FIN.
