PARTE 1
La ceremonia estaba a punto de terminar.
El sacerdote cerró el libro.
Los familiares comenzaban a marcharse.
Entonces ocurrió algo extraño.
La jardinera que cuidaba las flores se inclinó para recoger un viejo medallón caído junto al ataúd.
Parecía insignificante.
Oxidado.
Antiguo.
Pero cuando lo abrió…

Su expresión cambió inmediatamente.
Miró la fotografía escondida dentro.
Luego miró a la mujer del retrato funerario.
Y después al hombre que estaba junto al ataúd.
El mismo hombre comenzó a ponerse nervioso.
—¿Qué sucede?

La jardinera levantó lentamente el medallón.
—Esto no tiene sentido.
El silencio se apoderó del cementerio.
—¿Por qué la fotografía de esta mujer aparece dentro de un medallón enterrado hace más de treinta años?
El hombre quedó paralizado.
Porque sabía exactamente lo que significaba aquella pregunta.
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PARTE 2
Los presentes observaban sin entender.
La jardinera mostró el medallón.
Dentro había una fecha.
Treinta años atrás.
Mucho antes de que la mujer fallecida naciera oficialmente según los documentos.
Los murmullos comenzaron inmediatamente.
El hombre intentó marcharse.
Pero la jardinera no terminó.
Había encontrado algo más.
Un pequeño papel escondido detrás de la fotografía.
Una nota.
Escrita a mano.
La leyó en voz alta.
—»Si alguien encuentra esto, significa que descubrieron la verdad sobre mi hija.»
El cementerio entero quedó inmóvil.
Porque la firma pertenecía a una mujer desaparecida décadas atrás.
Y el nombre escrito coincidía exactamente con el de la persona que todos estaban enterrando.
Aquella tarde nadie habló del funeral.
Porque el verdadero misterio acababa de comenzar.
