PARTE 1
El parque estaba lleno de familias disfrutando la tarde.
Los niños corrían alrededor de la fuente.
Un reconocido abogado caminaba solo después de terminar una reunión.
De repente…
Una pequeña niña dejó de jugar.
Lo miró fijamente.
Y comenzó a correr directamente hacia él.
Su hermano mayor intentó detenerla.

—¡Emma, espera!
Pero ella no escuchó.
El abogado se agachó sonriendo.
—Hola.
¿Nos conocemos?
La niña negó lentamente.
—No.
Pero mi mamá dijo que usted jamás olvidaría mi cara.
La sonrisa del abogado desapareció.
—¿Cómo dices?

El hermano llegó corriendo.
—Lo siento, señor.
Ella insistió en venir.
La niña sacó una vieja fotografía doblada de su bolsillo.
—Mi mamá dijo…
…que debía entregársela cuando por fin lo encontrara.
El abogado observó la fotografía.
Y reconoció inmediatamente a la mujer que aparecía en ella.
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PARTE 2
El abogado quedó completamente inmóvil.
—¿Dónde encontraste esta fotografía?
La niña respondió.
—Siempre estuvo en nuestra casa.
Mi mamá la guardaba dentro de un libro.
El hermano agregó.
—Ella dijo que usted entendería todo.
El abogado respiró profundamente.
—¿Cómo se llama tu mamá?
La niña respondió con un solo nombre.
El hombre bajó lentamente la mirada.
—Pensé que nunca volvería a escuchar ese nombre.
La niña abrió una pequeña mochila.
Sacó un sobre cuidadosamente doblado.
—También dijo que solo debía entregárselo cuando reconociera la fotografía sin preguntar quién era.
El abogado tomó el sobre.
Leyó la primera línea.
Y comprendió que aquellos niños no habían llegado por casualidad.
Habían venido para terminar una historia que llevaba muchos años esperando una respuesta.
