PARTE 1
Las puertas del gran salón se abrieron.
La música se detuvo.
Todos los nobles giraron la cabeza.
La ceremonia más importante del reino acababa de comenzar.
El rey esperaba junto al trono.
Los invitados observaban en silencio.
Entonces apareció una joven vestida de blanco.

Pero algo estaba mal.
Nadie podía ver su rostro.
Una enorme máscara de hierro cubría completamente su cabeza.
Los murmullos comenzaron inmediatamente.
Los guardias se miraron confundidos.
El rey dio un paso adelante.
—¿Quién permitió esto?

Nadie respondió.
La joven continuó caminando.
Lentamente.
Sin decir una sola palabra.
El salón entero quedó en silencio.
Entonces el rey reconoció un pequeño símbolo grabado en la máscara.
Y el color desapareció de su rostro.
Porque aquel símbolo pertenecía a alguien que había desaparecido muchos años atrás.
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PARTE 2
Los invitados observaban sin respirar.
El rey descendió del trono.
Por primera vez parecía nervioso.
Se acercó a la joven.
—¿Dónde encontraste eso?
Preguntó en voz baja.
La joven levantó lentamente una pequeña llave dorada.
Todo el salón quedó inmóvil.
El rey reconoció la llave inmediatamente.
Era la misma que aparecía en una antigua pintura escondida dentro del castillo.
Entonces la joven colocó la llave en la cerradura de la máscara.
CLICK.
Los nobles se inclinaron hacia adelante.
Esperando descubrir el secreto.
Pero antes de retirarla…
La joven pronunció una sola frase.
—Mi madre me dijo que usted sabría la verdad.
El rey quedó paralizado.
Porque hacía veinte años que nadie mencionaba a aquella mujer.
FIN.
