PARTE 1
Una rama se rompió detrás de ellas.
La mujer giró de inmediato.
Su hija se aferró a su brazo.
La lluvia caía con fuerza.
Las luces azules atravesaban los árboles.
Las estaban cazando.
—¡Sigan buscando!
La voz de la radio policial resonó por todo el bosque.

La mujer sintió escalofríos.
Horas antes había visto algo terrible.
Un fiscal.
Dos hombres armados.
Y un expediente.
Dentro estaba la fotografía de su hija.
Ahora la policía la acusaba de secuestro.
Las luces seguían acercándose.
Entonces la niña levantó una radio portátil que había encontrado durante la huida.
Una transmisión comenzó a sonar.
La mujer escuchó distraída.
Hasta que la niña se quedó inmóvil.

—Mamá…
La mujer la miró.
La niña estaba pálida.
—Yo conozco esa voz.
La transmisión continuó.
Era un hombre dando órdenes.
La niña comenzó a temblar.
Y susurró:
—Ese es el hombre que me esperaba afuera de la escuela.
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PARTE 2
La mujer arrebató la radio.
Escuchó con atención.
La voz volvió a hablar.
Era el fiscal.
El mismo hombre que había visto aquella tarde.
La niña estaba llorando.
—Siempre estaba cerca de la escuela.
La mujer sintió terror.
Entonces notó algo.
La radio emitía una frecuencia privada.
No era una frecuencia policial normal.
Había coordenadas.
Lugares.
Nombres.
Y todos correspondían a niños.
Las luces de búsqueda estaban cada vez más cerca.
Entonces alguien salió entre los árboles.
La mujer protegió a su hija.
Pero el hombre levantó ambas manos.
Y mostró una fotografía.
Era de otra niña desaparecida.
—Si escucharon esa frecuencia… ustedes son las siguientes.
