PARTE 1
Las puertas de la mansión se abrieron de golpe.
Los invitados giraron la cabeza.
Una joven entró corriendo.
Parecía desesperada.
Sus ojos estaban llenos de lágrimas.
En una mano sostenía un teléfono.
En la otra, una pequeña cartera.
Entonces tropezó.

El teléfono salió disparado por el suelo.
Y se detuvo justo frente a un conocido empresario.
Toda la sala quedó en silencio.
La joven corrió para recogerlo.
Pero el empresario fue más rápido.
Tomó el teléfono.
La pantalla seguía encendida.

Y lo que vio hizo que su expresión cambiara por completo.
—¿Dónde conseguiste esto?
Preguntó.
La joven se quedó inmóvil.
Porque reconoció la fotografía que aparecía en la pantalla.
Era la misma fotografía que llevaba años intentando encontrar.
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PARTE 2
El empresario observó la imagen durante varios segundos.
Las manos le temblaban.
La joven intentó recuperar el teléfono.
Pero él negó con la cabeza.
—Necesito saber quién te envió.
La sala permanecía en silencio.
Nadie entendía lo que estaba ocurriendo.
Entonces la joven abrió lentamente su cartera.
Y sacó una llave antigua.
El empresario dio un paso atrás.
Porque reconoció inmediatamente aquella llave.
La había visto una sola vez.
Muchos años atrás.
Dentro de una caja que desapareció sin dejar rastro.
La joven respiró profundamente.
Y dijo:
—Mi madre me pidió que la encontrara.
El empresario palideció.
Porque hacía veinte años que nadie mencionaba a aquella mujer.
FIN.
