PARTE 1
Las puertas giratorias del hotel se abrieron.
Un anciano de aspecto humilde entró lentamente.
Los huéspedes lo observaron.
El personal intercambió miradas.
No parecía pertenecer a aquel lugar.
El recepcionista caminó hacia él.
—Señor, ¿puedo ayudarlo?

La pregunta sonó amable.
Pero todos entendieron lo que realmente significaba.
El anciano asintió.
—Tengo una reunión aquí.
Las personas cercanas comenzaron a sonreír.
El recepcionista negó con la cabeza.
—Creo que hay un error.

El anciano permaneció tranquilo.
Luego sacó un sobre sellado de su chaqueta.
Y lo colocó sobre el mostrador.
La sonrisa del recepcionista desapareció.
Porque reconoció inmediatamente el nombre escrito en el sobre.
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PARTE 2
El recepcionista llamó al gerente.
El gerente llegó rápidamente.
Tomó el sobre.
Lo observó durante varios segundos.
Y palideció.
—¿Quién le dio esto?
Preguntó.
El anciano sonrió.
—Alguien que conocí hace muchos años.
El gerente abrió el sobre.
Dentro encontró una fotografía antigua.
Y una carta firmada.
El hombre quedó inmóvil.
Porque reconoció a la persona de la imagen.
Era el fundador del hotel.
Entonces giró la fotografía.
Y encontró una nota escrita a mano.
La leyó una sola vez.
Y su expresión cambió completamente.
Luego miró al anciano.
Y dijo:
—Llevamos años esperando su regreso.
FIN.
