PARTE 2: SE RIERON DEL ANCIANO EN LA FERIA… HASTA QUE RECONOCIÓ EL COLLAR DE UNA DE LAS MUCHACHAS

PARTE 1

Una silla cayó al suelo.

Todos giraron la cabeza.

Un anciano acababa de entrar en la feria.

La multitud estaba reunida frente a una gran plataforma de madera.

Tres jóvenes permanecían allí.

Esperando.

Observadas por todos.

Los vendedores hablaban con posibles compradores.

Parecía un día normal.

Entonces el anciano avanzó lentamente.

Mirando a las muchachas.

La gente comenzó a reír.

Pensaban que estaba perdido.

Que no entendía lo que ocurría.

Pero de pronto se detuvo.

Sus ojos quedaron fijos en el collar de una de ellas.

Y el color desapareció de su rostro.

Porque reconocía aquel collar.

Lo había fabricado él mismo.

Muchos años atrás.

Para una niña desaparecida.

El anciano se acercó.

Temblando.

—¿Quién te dio eso?

La joven bajó la mirada.

Y respondió:

—Mi madre.

La multitud guardó silencio.

Porque el anciano comenzó a llorar.

Y entonces susurró:

—Eso es imposible.

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PARTE 2

Las manos del anciano temblaban.

Tomó el collar.

Y descubrió que todavía funcionaba.

Presionó un pequeño mecanismo oculto.

Un compartimento secreto se abrió.

Dentro había una fotografía doblada.

La joven nunca la había visto.

El anciano la abrió lentamente.

Y se quedó sin aire.

Porque aparecía junto a la madre de la muchacha.

Tomada apenas unos años atrás.

No décadas.

Entonces encontró una nota escondida.

Solo una frase.

«Si mi hija te encuentra primero… significa que todavía nos están buscando.»

La multitud comenzó a murmurar.

Pero el anciano no escuchaba.

Porque acababa de ver algo más.

Una marca grabada en el interior del collar.

La misma marca que aparecía en un documento que llevaba veinte años escondido.

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