PARTE 2: LA NIÑA PIDIÓ UN VASO DE AGUA… Y EL DUEÑO DEL LOCAL SE QUEDÓ HELADO

PARTE 1

La puerta del pequeño restaurante se abrió.

Una niña entró sola.

Llevaba un vestido sencillo.

Y una mochila vieja.

Los clientes apenas le prestaron atención.

Hasta que caminó directamente hacia el mostrador.

—¿Puedo pedir un vaso de agua?

Preguntó.

El dueño la observó.

—¿Dónde están tus padres?

La niña bajó la mirada.

—No tengo tiempo para explicarlo.

Algunas personas comenzaron a observar.

La situación ya parecía extraña.

Entonces la niña sacó un pequeño papel doblado.

Y lo dejó sobre el mostrador.

—Me dijeron que se lo entregara a usted.

El dueño sonrió.

Pensando que era una broma.

Pero cuando abrió el papel…

Su rostro perdió todo el color.

Porque reconoció inmediatamente la firma escrita al final.

Una firma que no había visto en más de veinte años.

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PARTE 2

Todo el restaurante quedó en silencio.

El dueño volvió a leer la nota.

Una vez.

Y otra vez.

—¿Quién te dio esto?

Preguntó.

La niña respiró profundamente.

—Mi abuelo.

El hombre retrocedió un paso.

Porque conocía perfectamente ese nombre.

Entonces miró por la ventana.

Y vio algo que hizo que sus manos comenzaran a temblar.

Tres vehículos negros acababan de detenerse frente al local.

Los clientes comenzaron a levantarse.

Confundidos.

La niña sonrió por primera vez.

—Ya llegaron.

Dijo.

El dueño volvió a mirar la nota.

Y comprendió que aquella visita había sido planeada desde hacía años.

FIN.

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